¿Cómo se le dice al fetiche por los cuellos largos? Por que es éso o una nueva barbaridad de los monitos photoshopeadores de Hollywood.
El señorito David O. Russell vuelve a reunirse con Jennifer Lawrence
para intentar robar en ésta temporada de premios con Joy. Una película que deja un buen sabor de boca pero que no
logra disimular múltiples carencias y oportunidades desperdiciadas a lo largo
del metraje dejándola en el peldaño más bajo de la “trilogia” (aunque American
Hustle tampoco era ninguna maravilla).
Lo más destacable sin lugar a dudas es la interpretación de J-Law. La película es prácticamente una excusa para el lucimiento personal de la rubia que no solo hace una de las mejor actuaciones de su carrera, también deja en segundo plano a los random que tiene por compañeros de reparto.
Y es que lo hace tan bien que consigue sumergirnos en una
historia que con otra actriz se hubiera convertido en un ñordo melodramático y
soporífero.
Si hacemos caso al material promocional es más que evidente que la película no tiene una historia lo suficientemente memorable e interesante para conducirse sola.
Cuento al menos 3 escenas que, cual película de mierda, no
salen en el producto final; sin mencionar los aires de diva rockstar y glamour
que impregnan los afiches y que bueno… son todo lo contrario a lo que realmente
pasa en la película.
Me enteré que éste señor será Bodhi en el super-necesario remake de Point Break.
Dejémosle disfrutar el que seguramente será el momento más relevante de su carrera.
O. Russell tuvo las pelotas para hacer una obra cuyo
contenido es bastante arriesgado de cara a las grandes audiencias y si no fuera
por la actuación de Lawrence, ni siquiera éste sobrevalorado hubiera podido
sacarla del sopor y el melodrama barato. Lastimosamente para él la intención no
lo es todo y la película funciona únicamente como vehículo de lucimiento de la
protagonista dejando de lado un desarrollo argumental mucho más significativo y
memorable. Las escenas más intensas se ven finalmente insatisfactorias cuando O.
Russell no se toma el tiempo de darles
buen cierre.
Insisto en la buena interpretación de Jennifer Lawrence porque es ella quién logra mantener la película de pie; y a pesar de todo hace que nos interesemos en la historia lo suficiente para que no importe mucho el hecho de que la previsibilidad campe a sus anchas y que los conflictos sean tan abruptos. En éste sentido se debe destacar para mal el cómo se han desaprovechado a los otros actores en papeles que jamás terminan de arrancar o de tener un peso significativo en la historia.
Especialmente fallido resulta el personaje de Bradley
Cooper, que después de un aceptable momento de lucimiento no puede evitar caer
en el desarrollo desganado con el cual han tratado al resto de los personajes.
De los intentos por crear tramas secundarias mejor ni hablar.
"Me importan 3 hectáreas de verga"
La película de David O. Russell cumple con lo mínimo para no ser una decepción y
un timo en toda regla, y le debe todo a la grandísima J-Law que logra sacar el
trabajo de todos adelante. Tal vez un poco más de metraje hubiera sido ideal
para resolver adecuadamente algunas cuestiones argumentales; o darle algo de
relevancia a una historia muy adornada y estilizada, pero corriente como ella
sola en el fondo.
No te merece...
En cualquier caso la película es llevadera sin ser una
maravilla, y ya van 2 seguidas.




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