martes, 16 de junio de 2015

[CRÍTICA] JURASSIC WORLD (2015)





CHURRASIC WORL es la cuarta entrega de la saga comenzada con la mítica e imprescindible Jurassic Park

Hablamos de una de las películas más queridas y mejor recordadas del mundo. Dirigida por La Barba en una época donde los efectos computarizados, los remakes y los reboots no eran el pan de todos los días. Fue tal el éxito de la película de Spielberg que no tardó en volver con  2 secuelas considerablemente inferiores: The Lost World de Spielberg (la mejor aceptada, algún insensato por ahí se atreve incluso a decir que "es buena") y Jurassic Park III donde le dejaría las riendas al mediocre Joe Johnston (Rocketeer, el remake de The Wolfman, Capitán América).


NEVER FORGET.
A Johnston no le digo nada porque es un mercenario sobrevalorado e incompetente, pero Steven, hijo mío, ¿qué me estás contando?

No diré que era muy necesario revivir la saga; por que digo, a veces me gustaría ver algo nuevo para variar y no la enésima secuela/reboot/remake; pero tampoco le voy a hacer asco a una cuarta entrega si la hacen bien pues la historia da para mucho más que los lamentables intentos que nos han tratado de colar con The Lost World y la tercera patita.

Después de la inolvidable y ultra clásica primera película, lo más sensato era volver a la Isla Nublar, volver al lugar donde empezó todo y con la concepción del parque de atracciones jurásico por fin realizada, y no a una isla random que se han sacado del ojete para meter más dinosaurios con calzador.

Yo quiero ver a los dinosaurios en el jodido parque liándola, haciendo pagar a los estúpidos humanos por ser tan imbéciles como para crear semejantes bichos con esas medidas de seguridad tan penosas.

Les ha costado dos películas DE MIERDA entender el concepto más básico de la saga y por eso empezamos bien con ésta cuarta parte, por que volvemos a lo que molaba pero un paso más allá: si en la primera hicieron uno de los mejores blockbusters de la historia del cine con  4 o 5 tipos de dinosaurios mal contados en un parque casi vacío a punto de abrir sus puertas; acá lo tenemos totalmente funcional, atestado de gente, y con muchísimos más bichos (algunos incluso genéticamente mejorados de tal forma que no puedes evitar preguntarte que carajo tenían en la cabeza estas personas al momento de hacer algo así).

“Oh si, hagamos un tiranosaurio albino para que sea más creepy, con extremidades superiores largas, con superpoderes totalmente aleatorios (según le convenga al guión) y muchísimo más inteligente que los visitantes promedio del parque; ¿qué podría salir mal?”

Pues ya ves; y gracias a eso tenemos una continuación bastante aceptable como espectáculo pero con muchísimas falencias argumentales.

Y es que algunos de estos personajes son…. mierda.

Éste no, éste vale su peso en oro.

Chris Pratt es el must-see actor del momento, es un protagonista natural y está hecho para liderar el reparto de cualquier blockbuster que se precie. Yo lo veo en un futuro con el tirón taquillero que tienen, o tenían, actores como Will Smith y Johnny Depp en sus mejores momentos. Es un muy buen actor y en lo que corresponde a la interpretación en Jurassic World es sin dudas el más destacable y por mucho.

Bryce Dallas Howard y Omar Sy están…. bien en roles secundarios poco destacables. Aunque la hija de Ron tiene un tiempo considerable en pantalla no siento que su rol es especialmente significativo al final, pero no lo hace mal; tampoco Vincent D’Onofrio a pesar del papel DE MIERDA que le ha tocado interpretar (no he leído una sóla crítica en la que no lo bajan de caricatura con patas ultra predecible y con la idea más soberanamente subnormal que he escuchado desde Brock Lesnar vs Roman Reigns en Wrestlemania)

Igual para los dos niñatos DE MIERDA. ¿Qué tiene ésta saga con los niñatos de mierda? Es como si en cada película, por contrato, uno de estos desgraciados hijos de puta tienen que salir si o sí para joderle la vida a los protagonistas.


Que un hombre escape y se oculte oportunamente sólo para ser devorado y no los putos niños que deciden: a) no cerrar la puerta del vehículo y b) ENCENDER UNA LINTERNA PARA LLAMAR LA ATENCIÓN DEL BICHO es prueba que el karma no existe en el mundo Speilbergiano. 

Timmy siempre me cayó mal, uno de los niños más insufribles de la historia del cine, con todas sus pajas sobre dinosaurios que no le importan a nadie, o no apurándose cuando la valla electrificada está claramente a punto de funcionar; y qué decir de la hija gimnasta y políticamente correcta de Ian Malcolm; y el de la tercera película, aunque personalmente no me llegó a molestar tanto pero entiendo a los que no lo soportaron; pero ninguno, ni uno solo de ellos llega a dar tantísimo asco como los dos engendros de ésta película, especialmente el mayor.


"Uhmm... sehhh... Star-lord nos acaba de salvar de un dinosaurio mutante... supongo... ¿Ya podemos irnos a casa? Que tengo que mandar un whatsapp para quedar con mi novia"

Yo agarraría a toda ésta gentuza y los metería a Los Juegos del Hambre, en la isla Sorna, con 3 Indominus Rex campando a sus anchas; y cobraría por verlo que no serían pocos los que me rogarían verlo de rodillas y con su dinero en la mano.

El interés decae parcialmente cuando se centran en éstos personajes y la historia se estanca. Solamente cuando a Chris Pratt parece que se lo van a comer estás pendiente pues temes por él, ahí es cuando se parece a la película original porque te importa y te sientes inmerso; cuando la historia deriva a los otros personajes no puedes evitar preguntarte: "¿Podemos volver a los dinosaurios comiéndose gente?"




No sé por qué se me ocurrió poner éstas 3 imágenes juntas. Cosas mías, no me hagan caso...

La historia no es muy creativa pero funciona como conductor y catalizador de buenas escenas de acción; sin la tensión que le puso Spielberg a la primera pero desde luego mejor resueltas que la genérica mediocridad de la tercera parte. Con eso ya tenemos una secuela aceptable de la original y salvando las distancias.

Es bueno ver que aunque la película sube considerablemente la apuesta, no es una orgia de FX sin sentido. Éso es lo único que le pido a los blockbusters de hoy. Otros directores te pondrían una megabatalla de dinosaurios devorándose unos a otros mientras el parque entero explota en un hongo radioactivo de llamas y lefa pixelada, pero el director Colin Trevorrow lo resuelve mucho mejor haciendo que los efectos especiales estén enfocados completamente a una escena de acción coherente (en los términos de la película) y resolviéndolo todo de forma absolutamente épica pero sin exagerar al punto de ser cansino o pesado. En ése sentido la película cumple con el espíritu de la película original.

Y es por eso que apruebo la película con algunas reservas. Es una película correcta que pudo salir mucho peor; recordemos que en la larguísima pre-producción de la película se barajaba la idea de dinosaurios cyborgs, dinosaurios humanoides, dinosaurios controlados por el gobierno y otras ideas igual o más estúpidas. Hay que decir que algo de eso queda al final aunque por suerte no pasa a tener más importancia en la trama que un delirio absolutamente subnormal de un personaje mal escrito.


Pudo ser mucho peor y terminó siendo la segunda mejor de la saga en un año de blockbusters bastante aceptables aunque no especialmente memorables, y bueno...