Hablemos del araña.
Hace 10 años se estrenaba la esperadísima secuela de la
adaptación que junto con X-Men, al menos para el que escribe, comenzaría el
boom de adaptaciones comiqueras al cine, que lejos de empezar a flaquear por
estas fechas (como muchos Nostradamus de baratillo ya vaticinaban antes de la
primera Iron Man) no ha hecho más que renovarse por tiempo indefinido con la
fórmula AvenGAYer de universos expandidos, spin-offs y escenas post-créditos
vende humo.
A ver niños, todavía se saben éste trailer de memoria???
10 años después de la mítica batalla en el… ¿tren elevado
metropolitano que atraviesa el centro de Manhattan??? Spidey vuelve una vez más
en forma de secuela casi por obligación pues no solo hay que cumplir con ese
tan entretenido como desganado reboot de tinte hipster-crepusculiano pseudo oscurillo
estrenado hace apenas 2 años (cuidado Sony, no vayan a perder los derechos del
personaje), también hay que calcar el proceder de Marvel Studios con todo lo
bueno y malo que eso conlleva: ¿lo peor? Parecerse más a la genérica y muy
merecidamente olvidada Iron Man 2 (incluso Thor 2 si me apuran) que a nuestra
queridísima y todavía “superior” Spider-man 2 original (see what I did there?)
Asi pues, tenemos nuevamente una película-relleno al mejor
estilo de la casa de las ideas goes Hollywood para hacer hora hasta que llegue
la siguiente, la que “la va a petar”, su Avengers arácnido si quieren. Todo con
espectaculares efectos especiales, muy buenas secuencias de acción y un 3D que para
variar no es un atraco con factura. Por si no fuera poco, a todo eso le sumamos
un sentido del humor que tambalea peligrosamente entre el descojone padre
producto del clásico sarcasmo y buen rollo del “webhead”, y la burrada
vergonzosa de una película de parodias. Sobra decir que el público potencial
(ése que se ve MAGISTRALMENTE reflejado en la secuencia final de la película)
saldrá flipando en colores y queriendo subirse a las paredes, no tanto así los
que tenemos más de 10 años y estamos curtidos de tanto bodrio y peliculón
taquillero.
Ahora quiero darle palo a los actores excepto a un excelente
Danny DeHaan en su papel de loco de mierda que deja bastante en ridículo a lo
que sea que haya interpretado el drogo de James Franco en Spider-man 3; un
Goblin también alejado del entretenido histrionismo de Willem Dafoe que de
lejos se perfila como el mejor personaje de ésta entrega al que por desgracia y
por exceso de tramas, le falta tiempo en pantalla y nos deja (muy
convenientemente) con ganas de más. Quizá la segunda a la que le puedo perdonar
algo es a la correcta Emma Stone aunque personalmente no me termina de cautivar
(muy a parte de todo, no sé si es por rubia, por que es muy flaca o por que en
cualquier comic-con hay 100 cosplayers que le dan mil vueltas en todo sentido).
"Y así la rubia se enamoró de la araña #TEAMPETER4EVAH <3 <3 <3"
Dicho eso quiero centrarme en el señor Andrew Garfield. Éste
tipo ES PETER PARKER, tan simple como eso y aún a pesar de la teoría que voy a
soltar a continuación: se le ha salido
el diablo a Shia Labeouf (de ahí que ahora solo se dedique a hacer el
subnormal) y cual “chapapote interestelar en peli de mierda” se ha colado en la
cara a Garfield convirtiéndole en una especie de adicto al crack nervioso y
sobreactuadísimo. Como digo, el tipo ES PETER PARKER, y por fin recordé por que
antes de las pelis de Raimi, Spider-man/Peter Parker no era precisamente mi
personaje favorito de su respectivo comic/historia. O sea, sí le rio los
chistes (aunque el muy payaso se preocupe más de hacer la gracia que de salvar
vidas, o al menos eso dan a entender en la peli) pero luego se saca la máscara
y tengo que aguantar las mil muecas de éste emo mientras lloriquea por sus padres,
o presiona a la tía May o rompe/vuelve con Gwen en un ciclo dramático que
desespera en sus peores momentos.
"A nadie le interesa tu Oscar"
El otro que se lleva la peor parte: Jamie Foxx y su
Electro/Dr. Manhattan/Riddler. Es
difícil tomarse enserio a un antagonista cuando la construcción de éste vuelve
a pasar por todos los clichés habidos y por haber en cuanto a orígenes y
motivaciones villanescas; peor aún cuando LOS RIDICULIZA ABSOLUTAMENTE TODOS.
Aún quitando el hecho de que es el engendro ridículo y megapoderoso de turno,
no te lo terminas de creer a nivel personaje. Foxx no ayuda personificándolo
cual caricatura barata y patética de lo que debería ser un hombre resentido con
la sociedad y carcomido de odio hacia el araña (esto último muy forzado). ¿O es
que Spider-man no puede tener villanos interesantes? Otro TRISTE ejemplo de
esto es Paul Giamatti, y es que no hay límites en cuanto a vender la pomada se
refiere. Queda esperar que su personaje, que ya da un poco miedo por el
RÍDICULO al que pueden someter a éste gran actor, termine siendo un excelente y
afectivo alivio cómico en la inminente película de los Sinister Six.
Descontando “lo que sabemos” del final; no hay algo que
recuerde especialmente de la historia por que está pensada, como ya dije, como
un relleno a la espera de otra peli mucho más grande y apoteósica. Aunque las
escenas de acción son muy buenas ninguna se queda en la retina a la salida de
la sala. Toda ésta hecatombe de efectos especiales y mega-batallas épicas que
ya empieza a cansar en el cine de super-héroes, compensa con artificios la
ausencia de una composición y un sentido a la hora de desembocar la historia a
una conclusión satisfactoria y emocionante. Lejos quedaron los días de ´la
maravilla que voy a poner a continuación a favor de la destrucción masiva en la
ciudad de turno; o en el caso de Spidey, una batalla que abusa de los
colorines, el lens flare, el tiempo bala, el 3D y todas las chorradas visuales
que han aflorado la última década. MOLA, SÍ, pero se olvida al salir de la sala
y eso en mis tiempos no pasaba. Vean:
Por una buena razón cortaron el minuto 3:20 de la versión comercial, lo
malo es que ahora TODAS las pelis de superhéroes son un compendio de minutos
3:20.
The Amazing Spider-man 2: The Power Electro (o “el ameisin dos”
como decimos en ésta casa) mejora a su predecesora pero se queda en el camino,
limitada por cuenta propia y con poca visión más allá de aspirar a ser otro tráiler
largo e inflado del, ahora sí, “universo cinematográfico de Spider-man”. Parece
que el Capi tiene todas las papeletas para ser la peli de superhéroes del año…
por lo menos hasta que el Mapache hable.





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